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Castellfollit


Castellfollit: Pintoresco pueblecito asentado sobre un risco de basalto

Castellfollit es uno de los pueblos más pequeños de toda Cataluña, y al mismo tiempo uno de los más impresionantes. Dada su peculiar ubicación, sobre una pared basáltica, Castellfollit se puede divisar ya desde la carretera de Besalú, y transmite una sensación de impactante majestuosidad. Junto con Santa Pau y Besalú,  Castellfollit es sin duda uno de los más bellos pueblos de la comarca, por lo que debe ser parada obligada en la ruta  hacia el Parque Natural de La Garrotxa. Si bien es cierto que Castellfollit no posee tantos edificios medievales como los dos pueblos antes citados, su espectacular emplazamiento y su aspecto de pueblo genuinamente catalán seducen al visitante de inmediato.

Singulares callejuelas y sobrecogedoras vistas sobre la comarca de La Garrotxa

El ineludible breve paseo por las umbrías callejuelas de este encantador pueblo nos permitirá comprobar que la mayoría de viviendas del mismo se han construido sobre la roca volcánica. Su singularísimo emplazamiento y la vista panorámica que ofrece sobre el valle y sobre el cercano Parque Natural de la Zona Volcánica del La Garrotxa dejan embelesados al visitante. En este sentido, es especialmente recomendable otear desde el mirador, situado en un extremo de Castellfollit (a pesar de la presencia de un puente de reciente construcción que empaña en cierto modo las vistas). Justo al lado de mirador, encontramos la antigua iglesia de Sant Salvador, del siglo XIII, que fue restaurada en los años  80 y que hoy alberga un centro cultural. El flujo de visitantes, incluso en temporada alta, suele mantenerse en unos límites razonables, por lo que no se puede denominar Castellfollit un pueblo altamente turístico. Esta circunstancia redunda en beneficio del visitante ya que éste puede apreciar en mayor medida el quehacer diario de los habitantes de esta bella comarca de La Garrotxa.

Un breve paseo por el pueblo de Castellfollit
Si desea alargar su estancia y pasar algo más de tiempo aquí, puede hacer un breve paseo por el pueblo de unos 45 minutos de duración o bien bajar hasta la zona inferior del mismo. Para ello, simplemente encamínese a la parte trasera de la iglesia, atraviese los jardines, recorra el pequeño arroyo y atraviese el puente para después volver de nuevo al pueblo. La ruta exige salvar unos  60 m de desnivel, lo cual compone el aliciente de este paseo. Si decide emprender esta ruta comprobará que desde abajo Castellfollit es igualmente impresionante. Las casas del pueblo, que cuelgan justo sobre la pared basáltica, se alzan imponentes y producen una sensación casi angustiante pues parece que vayan a precipitarse sobre el abismo.

Oferta culinaria en Castellfollit:
Castellfollit es famoso por sus galletas de almendra y por sus embutidos. Al igual que en Besalú, aquí también hay un museo dedicado al embutido, que se encuentra justo a la entrada del pueblo (Carretera de Girona 10, Tel.: 0034 – 972 294 463).

Cómo llegar: Castellfollit

Castellfollit se halla ubicado en el límite septentrional del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, a medio camino entre la costa y los Pirineos. Se encuentra a 60 km de la costa, a 60 km del aeropuerto de Girona, a 60 km de la frontera con Francia (La Jonquera) y a 150 km de Barcelona. La ciudad medieval de Besalú está a tan sólo 14 km, Santa Pau a aprox. 17 km y el Lago de Banyoles a aprox. 26 km.

En automóvil:
Viniendo del sur, por la autopista A7, coja la salida 6 para tomar la C-66 en dirección Banyoles/Besalú. Tras aprox. 24 km tome la N-260 a la altura de Besalú y a continuación la A-26 en dirección a Olot. Luego coja la salida 75 en dirección „GIP-5233/N-260/Sant Jaume de Llierca/Castellfollit de la Roca“ y siga las indicaciones a Castellfollit.

Viniendo del norte, por la autopista A7, coja la salida 4 en dirección Figueres Sur. Luego siga por la GIV-5128 y tome la N-260 en dirección Olot. A partir de Besalú siga las indicaciones anteriormente descritas.